No hay un precio único para “una página”
Una landing de campaña, una web corporativa con publicaciones y un portal con usuarios no son el mismo trabajo. Para comparar presupuestos hace falta conocer el alcance. Un precio aislado no dice cuántas páginas se diseñan, quién prepara el contenido ni qué ocurre después de publicar.
Esta guía no ofrece valores de mercado ni una cotización de ConnectIA. Te ayuda a revisar qué debería estar escrito para tomar una decisión con menos sorpresas.
Diseño y contenido
Preguntá si el proyecto incluye diseño propio o adaptación de una base, cuántas propuestas se presentan y cómo se aprueban los cambios. Revisá si se contemplan celular, tablet y escritorio. No es suficiente que un diseño se encoja: el orden y la legibilidad también importan.
En contenido, separá redacción, corrección, carga y producción de imágenes. “La web tiene diez páginas” no significa que la creación de todos los textos esté incluida. Aclarar responsabilidades evita que la publicación se detenga porque faltan materiales.
Funciones e integraciones
Un formulario simple no equivale a un cotizador, una agenda o un portal de clientes. Cada función agrega recorridos, validaciones y excepciones. Una integración debe especificar con qué herramienta se conecta, qué datos comparte y qué sucede si deja de responder.
También conviene preguntar por permisos y dependencias. Algunas plataformas exigen un plan, una cuenta habilitada o costos de uso. Eso debería distinguirse de lo que cobra quien desarrolla el sitio.
Dominio, alojamiento y mantenimiento
El pago inicial no siempre incluye todos los gastos futuros. Revisá dominio, alojamiento, certificados, servicios de correo, plugins, uso de APIs y soporte. Identificá qué está a tu nombre, qué puede trasladarse y qué depende de una suscripción.
El mantenimiento puede incluir actualizaciones, respaldo, monitoreo y correcciones, pero no necesariamente nuevas páginas o funciones. Conviene definir el alcance y un canal para pedir cambios, en lugar de dejar una promesa general de “soporte”.
Entrega, propiedad y medición
La propuesta debería aclarar qué recibís: acceso al sitio, código cuando se acuerda, diseño, documentación y capacitación. También debe explicar las licencias de componentes de terceros. No asumas que todo pertenece al cliente o al proveedor si no está por escrito.
Para medir resultados, preguntá qué se configura realmente. Tener un enlace a WhatsApp no es lo mismo que medir su uso, y un clic no equivale a una consulta enviada. Sin estas distinciones, es fácil sacar conclusiones incorrectas.
Una comparación que sí sirve
Armá una tabla con alcance, contenido, funciones, plazos, revisiones, gastos de terceros y soporte. Marcá explícitamente lo que una propuesta no incluye. Las diferencias importantes van a quedar más visibles que mirando solo el total.
En ConnectIA la primera conversación busca definir esa base. Podemos dividir el trabajo en etapas para publicar algo útil sin cargar el presupuesto con funciones que todavía no hacen falta.
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